Saturday, May 20, 2017

Mejorcompremos chocolates




Llegué a Chile en 1990 y después de que no me aceptaran en el Francisco de Miranda por reprobar un examen estando terriblemente deprimido, caí en el Liceo 11 Rafael Sotomayor.
Uno de esos colegios que construyen para que los hijos de cuicos y militares, tengan después de echados, un lugar a dónde caer.
Recuerdo que aún siendo estatal, seguían parándose después del plebiscito cuando llegaba la profe diciendo Good morning miss. 
Recuerdo un colegio que no era privado pero tenía clases de religión aunque supuestamente la concerta era una promesa laica.
Recuerdo cuicos que se perdían el desayuno en su casa cuica por levantarse tarde, pero encontraban que robarle el desayuno del estado a los que no desayunaban en su casa porque una bolsa de té tenía que alcanzar para 5, era una especie de chiste masculino dirigido a sus pares cuicos. En el fondo un acto más de poder dentro de los miles que construían su cotidianeidad.
Yo venía de un barrio del sur de Buenos Aires en el que si no aprendías temprano a defenderte te comían las ratas, así que más que preocuparme por que me sacaran la chucha recuerdo que mi primera preocupación fue la de no entender los códigos. La segunda, cuando ya los empecé a entender, fue de cómo iba a vivir entre esos códigos que de a poco hacían crecer mi odio.
El colegio del que yo venía en Lanús se llamaba Nere echea (Mi casa en vasco) y el 90% de los que te enseñaban eran mujeres y de ese 90, el 60% eran divorciadas, solteras o a su pareja la habían matado los milicos.
O sea que era un colegio en donde la política no se pasaba en clases de educación cívica sino que era transversal a todo. Iba desde a cómo tratabas a alguien en los pasillos hasta a que una profesora de cine te corrigiera viendo 9 semanas y media cuando alguien decía refiriéndose a Mickey Rourke: “Uuuu. Le dio con todo a Basinger” No no no, se dieron, se dieron recuerdo que decía la profesora.
Por qué este prólogo gigante para empezar de a poco a hablar de corazones de los prisioneros se estarán preguntando.
Bueno, la primera razón creo que tiene que ver con antes de empezar a escucharlos y llegar a Chile preguntando por qué equipo de fútbol no tenía estadio. Mi hermano y yo éramos de San Lorenzo(club sin estadio) y creo que preguntar eso da la primera clave de una cierta pertenencia que estábamos buscando. Y es acá en dónde creo que posteriormente se empieza a anclar también mi fanatismo por los prisioneros aparte del que se empezó a gestar por la U.
Creo que en algún lado esos lugares comunes del exiliado no le sirven a todo el mundo que llega a Chile de vuelta. Yo crecí con mis viejos en Argentina escuchando el libreto entero de la lucha libertaria, de ese exiliado físico obligado a arrancar y cambiarse de nombre. Quilapayún, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Víctor Jara y miles más, eran la música y el exilio de nuestros padres, pero no necesariamente el nuestro.
Y es acá en donde me interesa plantear el primer punto que me parece importante acerca de las razones por las cuales me acerqué por primera vez a los prisioneros. Aún ni me acerco a hablar de Corazones.
Creo que tiene que ver con que la primera vez que los escuché supe que González le cantaba al exilio interno más que a ese universal de la canción protesta. Los prisioneros le cantaban a la noche, a las esquinas y a las calles porque tal vez creían que la voz de los 80 tenía que empezar a ver el mapa pero con lupa.
Yo conocí esa lupa por el primer amigo que tuve en el liceo. Se llamaba Jaime Reyes, un cabro que en vez de jugar fútbol en los recreos tocaba la polla records y los smiths en guitarra.
La primera vez que lo escuché cantando fue desde la cancha del patio.
Llevaba 4 días en el colegio y me metí a jugar porque el fútbol era el único idioma universal que conocía y porque aparte era también el único lugar en el que podía pegarle a los cuicos sin meterme en problemas. Miraba de reojo mientras paraba una pelota, esos pasillos que me recordaban los de Cindy Mancini.
Me llegó un pase al borde del área, de esos que quedan picando justo, llegó llenita le decíamos en el barrio. La pelota dio 2 botes y justo cuando estaba perfecta para pegarle escucho los acordes de there is a Light that never goes out sonando desde el borde de la cancha.
La pelota se fue más alto y más lejos que si hubiera nacido jugando al rugby.
Creo que fue de las pocas veces en mi vida que he abandonado una cancha de fútbol sin que se tratara de un esguince de esos crónicos de tobillo.
¿qué pensé qué iba a encontrar en alguien que tocaba a los smiths en esa época de mierda de mi vida?
¿por qué me fui esa vez de esa cancha y me perdí de quebrar al hermano de Cruz Cocke que jugaba en el equipo contrario?
¿por qué abandoné el único lugar en el que me sentía cómodo en esa época?
Bueno, lo primero que puedo decir es que los smiths siempre fueron mi hogar y creo que intuía que ese hueón tocando eso al borde de la cancha tenía que ser mi amigo.
Yo venía de otro país pero él también.
Él también era un extranjero, extranjero de ese colegio y de esa cancha de fútbol. Recuerdo que me acerqué y le pregunté por qué estaba tocando smiths y nos hicimos amigos instantáneamente.
Todo este prólogo sigue siendo el intento de escribir de corazones porque creo que escribir de un disco como este implica mínimo partir por el colegio. Partir por ese San Miguel personal que cada uno tiene.
Nada me calza hoy más que Jaime Reyes tocara Los Prisioneros entre medio de canciones de los clash cuando me los presentó.
Obvio que las primeras canciones que escuché de los prisioneros no fueron las de Corazones sino las del pateando piedras y la voz de los 80.
Recuerdo que Jaime me los presentó diciendo: No le creas a los hits de la voz de los 80 y tocó brigada de negro:

“sábado en la noche... la gente estúpida sobra
sábado en la noche... quien pesca a una chiquilla
sábado en la noche... nadando en alcohol y tabaco
sábado en la noche... alegría de vivir ellos dicen.
la noche es joven... para lucir letreros en la ropa
convence a tu chiquilla... que te pareces a su ídolo
manténganse despiertos... dennos sus mejores poses”

Cuando Soda stereo tocaba en clave de ska puras pelotudeces acerca de las persianas americanas y le llamó a un disco “nada personal”, los prisioneros titulaban antes a un disco “la voz de los 80” que podría haberse llamado “todo personal”.
La voz de los 80 es la voz de eso que no tenía voz. Pero no es cualquier voz esa de González.
No es la voz del que dice desde afuera lo que está mal con las cosas de los 80 ni es la voz punketa directa del que se cree antisistema.
La voz de González es ya acá la ironía del que cree que sólo es posible criticar cosas desde adentro. González se parece demasiado a veces a cuando Luca Prodán hablaba de vampiros para decirle a los cuicos: “Yo estoy al derecho dado vuelta estás vos”.
Luca tuvo a Virna Lisi y González tuvo a Marilyn.
Si la voz de los 80 era la manera que tuvo Jorge para vérselas con ese 80 de Reñaca, soda stereo y GIT, Corazones fue la forma de vérselas con lo que Luca también adelantó parafraseando a Milanés diciendo: "El tiempo pasa, nos vamos poniendo tecnos, el amor no lo reflejo como ayer”.
Si Pateando Piedras le debe muchísimo a Depeche Mode y sus ruidos de máquinas de fábricas, Corazones es tal vez el disco más petshoybosiano de la historia de Chile.
Luca era fan de Nick Drake y pensaba al igual que Strummer que todo lo que estaba claro era una especie de enemigo. González hace de corazones no sólo el abandono de su historia anterior sino que graba un disco en clave de pop de todo eso que en los discos anteriores sólo podía ser una especie de discurso universal.
 En corazones están todos esos mismos enemigos que estuvieron siempre en los prisioneros pero esta vez es como si Jorge los viviera aún más desde adentro.
Luca cantaba canzonetas napolitanas antes de que llegaran los hijos bastardos universales estilo Manu Chao a hablarnos de los inmigrantes y los clandestinos. Strummer hacía reggae cuando todos le pedían que cantara de nuevo should i stay. González saca Corazones cuando todos le pedían de nuevo un baile de los que sobran.
Las fronteras de los prisioneros de antes en formas de mapas acá son un tren viajando al sur. Las banderas de Latinoamérica pasan a ser la distancia entre la que lava la ropa y el que mira la lavadora.
Como diría mi gran amigo Rodrigo Pérez, este es el disco en donde González sigue siendo un prisionero y Narea pasa a ser un profeta.
Podemos leer tal vez en este quiebre la entrada esta vez mucho más en serio de la electrónica en los prisioneros. Eso que ya insinuaban en “muevan las industrias” o “el baile de los que sobran” y que ya perfilaba para muchos la idea de que González se había vendido y se estaba poniendo blando por creer que abandonar las guitarras era ser menos contestatario, acá explota como 1000 corazones a los que se les saca el bypass.
Aún seguimos lidiando en el presente, con columnistas que siguen haciendo de la guitarra sinónimo de rebeldía. Se olvidan de P.I.L, de los Pet shop Boys de heaven 17, de los Stranglers e incluso de lo que significó la pega de Andrew Weatherall en el screamadelica de los primal scream.
Se olvidan hasta de lo punk que puede ser Merritt con un casiotone de juguete.
Cito a estas bandas porque creo que son necesarias para pensar lo que Corazones implica en la historia de Los Prisioneros.
Venían de hacerse famosos en toda Sudamérica con Pateando piedras, venían de lidiar con la prohibición de tocar en muchos lugares para presentar “La cultura de la basura” por haberse puesto del lado del NO.
Aún así Corazones era para EMI el disco con el que debían conquistar el nuevo casillero del monopoly industrial. México.
Vengo escuchando Corazones hace días más de 6 veces por día y aunque Pet Shop boys, new order y hasta stereo mcs ayudan como referencias para hacer un disco increíblemente bailable, uno se enfrenta a la idea de que si el ritmo te hace mover las patas en mala, las letras dan ganas de salir a incendiar micros y si no las escuchas bien, a salir a promocionar el femicidio.
Me fascina meterme así en discos para tratar de trazarles la historia.
Corazones fue masterizado en Los Angeles y producido por Gustavo Santaolalla, o sea que estamos hablando de esos tiempos en donde los estudios invertían en serio porque pensaban que iban a dejar la zorra y convertir a los prisioneros en los nuevos Soda.
Y González acá hace eso que muchos otros hicieron conciente o inconscientemente cuando deben saltar a la fama. Dejan la cagada.
A Mark Eitzel le pasó exactamente lo mismo por ejemplo con San Francisco de American Music Club con Geffen Records. ¿resultado? Los echaron del sello.
Pero no nos desviemos y volvamos a Corazones.
Esa edad del plástico, a la que González le cantaba en la voz de los 80 creyendo que su generación sería fuerza y cambio, acá se transforma en un viaje mucho más personal y a la vez incluso más político.
En el apogeo de la era de los viajes a Miami, Corazones empieza con un viaje en tren. Un viaje huacho y pobre mirando por la ventana un Chile más chico que ese del no necesitar banderas o ser un pueblo al sur de Estados Unidos.
Es como si González pasara en este disco de la proclama social, a la proclama del cuerpo que sufre lo social.
Pasa de los mapas al viaje. Pasa del mapa al territorio. Pasa de que tengamos que pensar que eso que antes era dirigido al discurso social ahora pueda estar dirigido a una mujer y a una pérdida. Ese que decía seremos fuerza seremos cambio pasa a asumir su caída. De esta forma Corazones creo que se transforma en el disco más político de Los Prisioneros.
Acá Jorge sufre de todos y cada uno de sus discursos y empieza así:

 “Y no me digas pobre por ir viajando así,
no ves que estoy contento, no ves que voy feliz,
viajando en este tren, en este tren al sur...”

Charly cantaba “no voy en tren voy en avión” . El indio Solari proclamaba: “ yo voy en trenes no tengo a donde ir” retrucando a Charly, pero tenemos a González viajando en tren y haciendo de lo que ve por la ventana un himno de incluso lo que ya no existe.
Ya no hay trenes al sur ni ventanas como esas porque ya no hay trenes al sur. Ese “Y no me digas pobre por ir viajando así” no es un González que se vendió al sintetizador sino que es el mismo himno que podría hacer Jarvis Cocker con los common people o cualquiera de los pet shop boys bailando con todo eso que odian.
No es casualidad que ya ese tren no exista.
En Amiga mía sigue viajando pero esta vez el tren se pierde entre el amor y la amistad. Un himno que pide que lo que fue y ya no es, vuelva a serlo y lo que nunca fue no lo sea. La amistad y el amor en versión dialéctica.
Una canción que hoy podría ser perfectamente pasada a tribunales por stalker.
Amiga mía yo sé que nunca vamos a dejar que este amor se nos vaya dice el coro en plural y uno ya sabe que ese amor que ya no existe, es una perdida singular. Todos los femicidios comienzan justamente en esa idea de no soportar que un plural se haga singular.
Lo gigante de esta canción está para mí en esa idea de poder decirle a alguien amiga porque sabes que ya la perdiste como amante:

No te olvides
lo que digo.
aún cuando escuches
lo peor.
te estaré amando igual!

Lo otro impresionante es que cuando dice: yo sé que nunca vamos a dejar que este amor se nos vaya, no se trata de esas canciones que buscan que ese otro vuelva. Es una puta canción de despedida con la idea de que ojalá puedas un día llamarle en serio a la culpable de todos esos recuerdos de sudores y almohadas, amiga.
En Con suavidad eso que comienza diciendo “llego como una ilusión, tan distinto a tus amigos y me apoyo en la pared, para hablarte de aventuras” y que podría ser un adelanto gimnástico del reggaeton  que vendría después y que podría resumirse en un perreo contra una pared sin embargo anuncia sin hablar, toca sin tocar, te habla de amigos, rutinas y trabajo.  
Es como si González quisiera pelear con los lugares comunes del erotismo. Esos gimnastas del amor del que nos hablaba todo el porno de los 90s. Esos que se saltaban los preámbulos al igual que los cuicos yendo a chanear como si fuera un nuevo deporte extremo.  
Con suavidad adelanta la primera razón por la cual este disco se llama corazones. No por nada después viene corazones rojos.

Corazones rojos

González tosiendo y rapeando:

En la casa te queremos ver.
Lavando ropa, pensando en él.
Con las manos sarmentosas
y la entrepierna bien jugosa.
Ten cuidado con lo que piensas,
hay un Alguien sobre ti.
Seguirá esta historia,
Seguirá este orden,
porque Dios así lo quiere,
Porque Dios también es hombre!

Y aún hay gente que cree que eso de la entrepierna es algo que no hay que decir cuando en realidad eso jugoso es lo que se espera de esas mujeres que no son las de Arjona.
Las mujeres de Arjona se enamoran sin ese lado político del hombre, del dios y de eso que acá González explica en 4 estrofas:

“Si te quejas ahí esta la puerta, no estás autorizada para dar opinión”
De tu amor de niña sacaré  ventaja,
de tu amor de adulta me reiré.
Con tu amor de madre dormiré una siesta
y a tu amor de esposa le mentiré.

Las mujeres a las que le habla González son los plurales de las mujeres que no son una misma mujer sino todos esos lugares de la mujer en el fantasma masculino. Mujeres que sirven siempre y cuando calcen en los lugares en que los hombres suelen y quieren ponerlas.
Acá ya podemos empezar a pensar que el enemigo de González ya no es ese de los 80 sino que en los 90 es ese que ya es post plebiscito. Acá ya no le habla a la dictadura sino que se adelanta a la dictablanda de la concertación. 


Y corazones sigue con la canción más pet shop boys ever and ever. Cuéntame una historia original creo que es una canción que resume muy bien el disco. Los dolores acá ya no son necesariamente sociales o si lo son, a González lo que le interesa es ver como se construyen en lo más íntimo de lo individual. En esos detalles que la proclama social deja de lado. Le interesan mucho más acá los barrios que los pueblos al sur de los Estados Unidos.

Que todos los papás son la víctima Todas las mamás son explotadas Todos los hermanos viven infelices en todas estas casas Diez portazos por minuto En las manzanas que nos rodean Mientras caminamos por San Miguel. Todo el mundo dice que vives sufriendo como nadie más Cuéntame una historia original 



Corazones es de esta manera, el disco en dónde creo que González deja más las guitarras de lado para poder seguir contando una historia original.
Esa que en el encasillamiento del rock de protesta ya no podía contar y empezaba a repetirse al revés diciendo el diablo es magnífico.
Corazones me recuerda esa frase de Hornby en Alta Fidelidad acerca del pop:
¿Escucho música pop porque me siento desgraciado o me siento desgraciado porque escucho música pop?
Acá González, al igual que los pet shop boys, que Jarvis Cocker, que Luca y su rubia tarada, demuestra que la rabia no sólo es aquella que se grita, también es esa que se baila.

Monday, December 01, 2014




Empecé escribiendo acerca de esa idea ultra manoseada de que los documentales son “objetivos” y las películas son ficción. Como si fuera posible pensar que se puede contar algo, sin narrar en lo que dejas dentro o dejas fuera, una mirada.
Empecé con eso y borré todo así que esa idea quedará para después.
Haré un breve resumen de por qué me parecen importantes ciertas cosas del inedit de este 2014. No hablaré de las cosas que no he visto enteras así que por eso es breve.
Irá uno al día de acá al Jueves por lo que un día irán 2. 
Partamos con los spandau Ballet.

Un documental maravilloso por miles de cosas de las cuales hablaré de 5:

La primera es que no sólo se trata de la trilogía anonimato, fama, caída sino que sobre todo de lo que significa la amistad en un país gobernado por Thatcher y de cómo 5 chicos de un barrio obrero empiezan a hacer música con las luces del neoliberalismo de la dama de hierro de fondo. Es también  la historia de cómo una banda elige llamarse Spandau Ballet pensando en la prisión de Spandau y que su nombre se debe al único y último preso que tuvo, llamado Rudolf Hess. Uno de los cerebros de Hitler. 
Ya con estas cosas vale la pena verlo para entender incluso en algún lado, el lugar que tuvieron los sintetizadores y que los llamados “los nuevos románticos” de romanticismo no tenían nada, o por lo menos no el de la radio Corazón.

Segunda cosa: Que alguien cuente tan bien las reinvenciones de una banda, de cualquier banda, son siempre un registro importante. De la misma manera en que no existen unos Spandau Ballet singulares, tampoco existe un Freud, un Foucault o un Charly García. El seguimiento que hace George Hencken de las etapas por las que pasa una banda, es muy parecido al que Hugues o Lumet pueden hacer de una amistad.

Tercera cosa: Es un documental demasiado importante para entender que el barrio obrero que sacó a bandas como Pulp, madness o the specials no es igual que el de 2 minutos de Valentin Alsina.

Cuarta cosa: El periplo de Gary Kemp desde ser el iluminado a ser un inseguro con TOC que transformó un grupo en los fantasmas de un solista, vale para miles y millones de historias del pop y del rock.

Quinta cosa: Los ingleses que aman a Motown suelen ser gigantescos.




Friday, November 14, 2014

Conocí a los planetas en un viaje al que me invitaron mis padres antes de separarse y era la primera vez que viajaba a España. Mi viejo me dijo: Nosotros te pagamos todo pero yo no te pagaré ni los discos ni los libros que sé que te vas a querer comprar.
Me puse a trabajar vendiendo libros y hasta etiquetando cajas de arándanos que no tenían arándanos porque sabía 2 cosas. La primera era que quería comprarme todo Anagrama y la segunda era que tenía la fantasía de que en España iba a poder comprarme discos que me hablaran en mi idioma.
Uno ya era fan de muchas bandas que te cantaban en inglés pero yo a los 20 quería ir a ver qué cosas podían decirme en España.
No existía el Internet y viajar a otro país para mí era ir a recitales y a buscar discos. Un día me metí en la Fnac y me compré 70 discos. 40 eran españoles, 30 de esos no los conocía.
Hoy sólo vuelvo a escuchar 3 bandas que compré ese día. La buena vida, los planetas y family.
El resto es una soberana bosta. Y aunque el primero de los cancer moon lo sigo escuchando de vez en cuando, uno sabe que no vale la pena.
Hay una cosa bien rara con el revisionismo Indie español, y es que el Indie español en algún lado es un invento de las rock de lux que llegaban 8 meses tarde.
La mayor parte del Indie español tocaba como el orto y los planetas suelen tocar como el orto.
Así que bueno, estoy acá para tratar de explicar mínimamente las razones por las cuales los planetas son importantes para mí.
Ya he dicho en muchos lugares que la objetividad vale callampa así que no esperen encontrar acá razones objetivas de nada.

Muéstrame cómo es,
prometo que esta vez todo va a salir bien.
Ahora tengo una misión,
ven y camina de mi mano,
camina a mi lado, conmigo.
Sólo enséñame para que pueda ver
porque en mi vida he fracasado
una y otra vez, una y otra vez.

Esto que en manos de gente como Morrissey podría ser una letra que no necesita escucharse para saber que es perfecta, en manos de los planetas necesita lo contrario.
Es una letra bastante de mierda pero que uno la escucha de nuevo pensando en la primera vez que la escuchaste y te vas a la chucha.
Los planetas sin sus letras serían tal vez una banda del montón pero tampoco es tan simple decir que entonces las letras de los planetas valen por sí mismas.
Hay muchas que realmente sí, pero tampoco los planetas pueden explicarse por lo novedoso que hacen en términos musicales.
Los planetas para mí son esa cosa que te dijo en castellano lo que no habías escuchado antes en castellano en esa etapa de tu vida en que no querías escuchar a nadie.
Los planetas fueron esos que decían “vuelve la canción protesta” y te reías porque empezabas en serio a entender lo que significa la ironía.
Para mí los planetas son en castellano, ese amigo al que le hiciste por primera vez bullying y la segunda vez le clavaste un lapiz bic a alguien en la mano por defenderlo.
Si hubiera escuchado a los planetas a los 3 años, habría querido ser astronauta en vez de psicólogo.






Sunday, August 31, 2014


Tenemos un nuevo disco de Cevlade y es una gran noticia porque cada nueva oportunidad de acercarme a él me sigue pareciendo nueva.
Nunca he caído en ese lugar común del que cree que Cevlade es un hater y que suele hablar siempre, del cómo y el por qué, es mejor que los demás.
Categorizar a alguien como hater o troll muchas veces es una generalización idiota que se olvida de que crecimos y empezamos a construir una identidad en relación a esa especie de espejo inverso que nos dice lo que no queremos ser, muchas veces antes de saber qué es lo que realmente somos.
Si Cevlade pelea con alguien es siempre primero consigo mismo y creo que cada día más se acerca a esa idea de que sus penas individuales se transformen en algo colectivo, que es al fin y al cabo lo que cruza al rock, al folk, al hip hop y a todo intento de expresión que no quiera ser sólo un diario de vida guardado bajo siete candados.
Si uno recuerda los inicios de Cevla cantándole a sus profes, a sus psicólogos, a la doctora Castillo diciéndole que era el caso más brígido con el que tuvo que tratar, uno se encuentra en “La casa de Astaire” con eso mismo pero tal vez con más lucidez o más distancia.
Cevladé no es alguien que cuando saca un disco nuevo andes buscando qué nuevas bases perfeccionó sino ese que puedes descifrar mejor en esos personajes nuevos que se inventa.
 “La casa de Astaire” esta vez no es la excepción.
Ese Astaire que habla en cámara lenta y que se parece demasiado a una especie de Paul Williams en el fantasma de la opera de Brian de Palma o a esos secuestradores que no quieren ser reconocidos y usan aparatos para cambiar su voz, es alguien que sigue inventando personajes tartamudos como límite de su rapeo.
“Es verdad que no salgo de mi casa pero también es verdad que sus puertas están abiertas día y noche. No hallarán un solo piano ni un cuaderno donde anotar” dice ese Astaire con voz de fantasma al comenzar el disco.
Y después de ese discurso de Astaire se viene un disco que nuevamente acerca a Cevlade a lo que cada vez más es Cevlade. Un autor frente a su obra.
Comienza presentándose en Aquí estoy:

Los que me creen hostil,
Obstinado o melancólico,
Cuan injustos son conmigo
Es que ignoran la razón secreta por la que aparezco así
Como puedo vivir
Si mis enemigos que son tantos
Creen que ya no poseo el único sentido que debe ser perfecto
En alto grado en mí
Más que en otros… (Amada Inmortal)

Puedes odiarme y maldecirme las veces que quieras
Puedes inventar mentiras que parezcan verdaderas
Cuestionar mis letras ergo mi carrera entera
Decir que soy mal MC pero quién te creerá

Podrás verme caer escupirme y condenarme
Podrás despreciar mi arte pero poco ha de importarme
Me insultas con los insultos que yo mismo me hago
Los sacas de mis canciones insulto se vuelve halago

Se te mojó la pólvora se te inundo la góndola
La caña volvió al sol voraz al fin de mi show volverás
Repleto de lágrimas de amapolas y pálidas palomas
Me hecho un polvo en las cenizas de la que amas

Tengo los cocos llenos de pétalos
La poesía es sangre y mi herida escribió un océano
Acá estoy tristes cobardes desnudo y sin escudos
No pretendan destruirme con sus versos tartamudos

Me arrojaras piedras escupirás garabatos
Con tu lenguaje barato vomitaras mí retrato
Dirás te haré pasar un mal rato
Con este verso lo mato

Pero ahora todo es oculto
En el anonimato
Que heroico
Aquí estoy po

Estoico ante el ataque tan efusivo y eufórico
Histéricos porque sigo siendo una mierda
Pero me pagan por rapearlo
A ti te duele a mi me enferma

Sigo aquí en el fuego y sigo alimentando el morbo
No se cuanto más dure rapeándole al cruel y al sordo
No sé porque me expongo parece una maldición
Si el destino estaba escrito entonces lo volví canción

Tanta ira que me tienes dime ¿Qué te hice yo?
Es porque llevas casi 15 años intentándolo
Como rapero estas cesante poetita con complejos
Tú no eres vieja escuela solo porque seas viejo

Aquí estoy que esperas
Di lo que quieras
Cuervos y llenas se ahogan
Con menstrua de una cualquiera

Aquí estoy que esperas
Te desesperas
Me muero por la ulcera
Y tú por esta pulsera

Aquí estoy
Con mi verso y mi escudo de cristal
Aquí estoy
Esperando que al fin llueva veneno
Aquí estoy
Listo para salir a cazar truenos
Aquí estoy
Sangrando pájaros llorando metal

Aquí estoy haciendo estrellas
Tirando piedras hacía el mar
Sentado en la cordillera y pensando en ella
Allí abajo hay una hoguera

Te mueres porque muera
Porque sigo tras el micro
Y tú detrás de esta barrera
Dejas mi nombre por los suelos

Intentas disfrazar con mil argumentos
Tu envidia y tus celos
¿Que quieres?
¿Quieres tener mi perspectiva?

Vivir mi vida
Beber de mis sílabas saliva
Esa acidez que tienes que es inmune a cualquier sal de fruta
Desde que bebiste el semen de la vulva de las putas

Describo las cenizas, las agujas y las llagas
Las plagas, las algas, los lagos, las babas en bragas
Y si me equivoco también escribo disculpas
Yo no lloro la carta pago piolita la multa

Insultar no resulta no me culpes por tus culpas
No sabí ni una mierda no vuelvas a hacerlo nunca
Te arde el esqueleto
Vivir muriendo es eso

Una horrible agonía es tener el alma en los huesos
Quieres que preste oídos tus burlas y risitas
Si mi sitio igual visitas cuando necesitas citas
Sigo haciendo pájaros deja que vuelen

Por qué te duele
Por qué prefieres ser quien cele y encarcele
No saques mas temas sácate del culo el ají
Cuando hablas mal de mí eso solo habla mal de ti

Aquí estoy que esperas
Di lo que quieras
Cuervos y llenas se ahogan
Con menstrua de una cualquiera

Aquí estoy que esperas
Te desesperas
Me muero por la ulcera
Y tú por esta pulsera

Aquí estoy
Con mi verso y mi escudo de cristal
Aquí estoy
Esperando que al fin llueva veneno
Aquí estoy
Listo para salir a cazar truenos
Aquí estoy
Sangrando pájaros llorando metal


Nuevamente podemos pensar que Cevladé sólo le habla a sus amiguis del barrio estilo un west coast hablando de su plata y sus joyas. “me muero por la úlcera y tú por esta pulsera” “Tú no eres vieja escuela sólo porque seas viejo”.
Cevladé no le habla a sus amigos ni escribe desde lo que muchos creen que es la individualidad. O sea, de más que uno podría meter en el saco de los rencorosos a Cevladé pero no es el caso porque cada vez que alguien quiere andar buscando caras y canciones dirigidas a alguien, Wladimir en realidad le está hablando a un estado de cosas.
Le habla no necesariamente a esos enemigos que muchos de uds les quieren poner cara. No es su culpa que muchas veces la pelotudez sea universal y tenga las mismas caras.
Si Cevlade sigue teniendo miles de enemigos para seguir escribiendo canciones, no es porque no tenga ideas propias, sino porque sabe muy bien que amar y odiar es parte de lo mismo.
Los amigos, los enemigos, lo recordado, lo olvidado siempre será parte de lo que intenta decir.
Cuando Cevlade samplea hace lo mismo que cuando escribe, no tiene claro nada pero lo tiene claro todo.
Este Fred Astaire baila como Astaire pero dispara más que Jack Bauer.
Cevlade es de esa gente que está siempre por fuera de cualquier cosa que puedas decir de él. Está por fuera del hip hop y está por fuera del periodismo que puede catalogarlo con puros lugares comunes porque cevlade sigue intentando hablar de lo que no puede hablarse de él.
Cevlade sigue sacando discos sin auspicios y odiando con amor a todos sus enemigos.
Cevlade no es troll, Cevlade siempre trata de trollearse a sí mismo para tratar de seguir siendo consecuente.
Un autor que lee y se lee cada día más.

Vamos, Piensa, Piensa
Hasta que se te haga un tec
Y al fin conectas los versos
Y luego pongas rec

Será perfecto po, todo o no?
Habrá salida
Abrazarás la vida
Sal ya de tu crisálida

Hay catorce laberintos donde aún puedes pasear
Y catorce años en los que aun puedes soñar
Tienes magia, tienes nostalgia
Puedes cambiar por palabras

La sangre de tu hemorragia
Tienes un refugio que te protege
No dejes que envejezcas
Sin ejecutar la rima que hoy se teje

Astaire,
Tienes el mundo donde quieras,
Pero quieres ser prisionero
Tu miedo es tu carcelero



            

Friday, May 23, 2014


MI historia con Dulli comienza allá por el año 91 y no escuchando un disco sino viendo una polera colgada en una feria de navidad que se ponía en frente de la facultad de derecho de la Chile.
Era negra y tenía dos cuervos y abajo decía The afghan whigs.
Uno a veces no sabe o más bien no maneja, las razones por las cuales llega a escuchar por primera vez un grupo de música y menos aún, aquellas que te hacen en el futuro, un fan de esa banda.
Puede ser una crítica que leíste o uno de esos amigos que te miran con cara de  Esto es para ti. Puede ser de esos discos que te topaste más de una vez en la feria del disco que nadie compraba y terminaste llevándotelo a tu casa, como ese perro  guacho que te cruzaste más de tres veces en la calle.
A veces hay detalles que te enamoran desde antes al igual que esa chica que te cruzabas en el patio del colegio y te demoras 3 meses en pedirle el teléfono.
Me pasó por ejemplo con el siamese dream de los pumpkins. Yo venía de escuchar el gish y me había dejado loco y siempre supe que algo llamado disarm, en manos de ese cabro, iba a destrozarme entero.
Cuando vi esa polera de los cuervos yo estaba loco escuchando el gish que había salido ese mismo año. Los afghan habían editado el Up in it un año antes pero aún no los conocía. Tuvo que pasar un año para que sacaran el disco con el que los conocí: Congregation.
Acá empezamos a conocer al Dulli convertido en ese Barry White con cuarenta grados de fiebre que, cuando te dice “I´m her slave”, no quiere seducirte sino sólo declarar un estado de cosas.

Get off that stuff, she said,
And I’ll stone you instead.
Unchain yourself, said she,
And tie yourself to me.

Tuvo que pasar otro año más, para que tuviéramos uno de esos años en donde el 93 mezcló el gentlemen con el siamese dream. Que gran año ese para los discos.
Donde Dulli se hacía cargo de que ser un caballero implicaba decir cosas como i´m a dick for a brain, Corgan intentaba desmarcarse del grunge y la idea de que ser rockero era dárselas de macho.
El siamese dream se llama así porque se puso a escribir de su hermano gemelo con síndrome de down y el gentlemen se llama así, porque Dulli se cansó de que lo masculino fuera Guns ´n roses y el hombre fuera una postal zorrona para vender más Jack Daniels.
Dulli en “Gentlemen” se mete de lleno en explorar en el amor y en lo que siempre tiene de contradictorio.
Escribe del sexo en todas sus formas y sobre todo, nos habla de la culpa.
No hay forma de escuchar el “gentlemen” y que te salga barato.
Los Wighs vienen décadas tratando de dejar en claro que, aún siendo de Cincinnati y no de Seattle, no eran un grupo grunge.
Los Afghan son del mismo saco de bandas estilo American Music Club, que cuando son contratadas por un sello grande, el pueblo no les da el rating esperado y las tildan de “fracaso comercial”.
Cuando les pedían ser Nirvana, eran Mudhoney, y cuando les pedían ser Mudhoney, tocaban Prince.

Y sacan el “Black love”, uno de esos discos con poca fama, pero más incendiarios que la discografía entera de Primal Scream. Si no me creen, escuchen esta versión del “Going to town”, citando a Stevie Wonder mejor que nadie. https://www.youtube.com/watch?v=WBCbqNkb_O0

The Afghan Whigs son de esas bandas a contramano de todo, y que no se conforman con el discazo que es “Black love”. Dulli podría haber dejado todo en este disco. Sin embargo, necesita sacar “1965”, tal vez porque era el homenaje que le debía a Prince, a The Clash, a Al Green y a Miles y a miles más. Nunca hubo más trompetas en la discografía de la banda.
Y bueno, no hablaré del último disco sino que diré que no estoy tan nervioso con un recital desde la vez que vi a los Cocteau twins, a Mark Eitzel, a Morrissey por primera vez y a los Ramones.
Asumo de antemano, que lo único que me gusta de esta columna es la primera parte. Un día haré un lado B de esto.