Tuesday, March 27, 2007

la exquisita fomedad de lo concreto



Ahora me doy permiso para hablar sobre mí. (como si todo lo que hiciera no fuese eso). No puedo especificar si son nervios o sólo una racha desconocida la que se me está viniendo. Anhelo que la inspiración no mate el sentimiento que debe darse vuelta para producir.
Me cansé de las pantallas. Me cansé del romanticismo. No me interesa que el beso tenga luz rosada. Me interesa que tu saliva me interese. Me interesa que caiga estúpidamente en una mala pisada. Y que me vea tonto, y que me vea niño, y que tú sin embargo, me llames al otro día para comentar el desayuno.
Me interesa que lo nocturno y sus ruidos sean una cosa más y no un empaque del momento.
Me interesa mirarte y tener alguna certeza que juegue al juego de la indiferencia con una dulzura definitivamente segurizadora. No me interesa que escuchemos de nuestras bocas alguna que otra frase “genialoide”. No me interesa que creemos un amor de otros. No me interesa el género humano, me interesan tus manos.
Me interesa que si jugamos a la muerte lo hagamos muriéndonos. Me interesa que no exista una excusa para mirarnos, que nos veamos porque explicitemos con humildad que necesitamos de algo que no tenemos por qué definir. Me interesa que me sigas encandilando cuando intento descubrir la dirección de tu mirada.
Calla para mirarte. Calla para poder sentir si tu silencio hace que mi estómago reviente de presencia. Calla para que nos vayamos perdiendo, y ya no sepamos qué nos ha llevado adonde estamos.
Calla para que pueda sentirte sin la cárcel verbal que sólo me hace especular motivos. ¿Qué mierda quieres decir cuando dices eso? ¿Qué mierda significa ese tono? ¿Cuál es esa relación que haces?
No me hagas decirte ya más nada. No quiero hablar. Quiero bailar. A todo este enredo le está faltando cuerpo. No quiero saber sobre aquello que no se dice. Ya mi cabeza está agolpada por la especulación. Propongo simplemente, sentir desde lo que existe aunque deba pedir disculpas por mi concretitud.
Me cansé del quizás. Me cansé de lo que hay que esperar mientras somos lo que aún no somos.
Me cansé de lo concreto. Me cansé de lo correcto. Me cansé de tener que esperar a que los actores ensayen lo necesario.
Me cansé de las butacas.
De los acomodadores.
De que cerramos a las 12 los días de semana y hacemos una excepción los fines de semana.
Me cansé de que el cansancio sólo sea una confirmación de eso que ya te habían dicho.
Me hastié de que el romanticismo se quede en el ego de necesitar que nos acomoden las bufandas. Sé que te necesito cerca pero no como la vecina que te presta sal ni como la amiga que te aconseja.
Es ahora cuando más necesito definirme, es ahora cuando tengo la vida en mis manos y tú te me presentas para encantarme y recordarme que el mundo no es sólo un gran misterio.
Tiene ciertas certezas que tranquilizan a la labia, tiene ciertos segmentos pegajosos que hay que respetar que dejen de sostener de hilo débil a lo que nos vamos aferrando. Es ahora cuando tengo la posibilidad de optar acerca de lo que eres en mi vida.
Es ahora cuando se me exige que acepte que esa canción que tarareo cuando ya no estás la escuché de ti.
Es ahora cuando, también, puedo jugar a seducirte, si me parece que tengo ganas. Es ahora cuando sé que sólo puedo obtener verdad de todo esto. Es ahora cuando lo que uno creyó conquistar te conquista.
Ahora que sé que soy la misma persona desde que me besaste, puedo asegurar que el asunto de los contratos me complica.
Es la disyuntiva que se aleja del corazón y comienza a tornarse tan definitivamente mental. He tenido que caer en la sinapsis para no paralizar el paso con esa entraña que se va tornando más y más apretada.
Quisiera que la idea se fuera alejando para dejarle el camino libre a la osadía de vivir las angustias. Quisiera que te transformaras en mi propia predicción, para así sentirte como el ser humano que eres aunque caiga en esta generalidad idiota que intenta nombrarte.
No podría perdonarme por obsesionarme con la idea de que alguien me quiere y me dedique el día entero para elegir la canción o el disco que por fin me sorprenda.
Nadie es demasiado importante como para exigir tal sortilegio y nada es demasiado fundamental como para recibirlo.
Me sumo al compromiso de sorprenderme con lo cotidiano, el compromiso que me hace soñarte celosa y despierta.
Quisiera poseer el desapego necesario como para prepararme a que toda esta fantasía también tiene reloj, también tiene confusión y mi infaltable tristeza.
Mi tristeza es mía y nada más diría Favio, pero parece que por lo menos para mí, ya no me alcanza con eso.

1 Comments:

Blogger juanbascur said...

gracias por lo que posteaste, hombre. no ubico mucho por el momento a los waterboys, pero siempre se da la ocasión de que tal o cual banda se revele ante mis oídos, como me pasó hace poco al escuchar a mice parade.

3:55 PM  

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