Friday, June 30, 2006

La alegría será sólo brasilera, si mi amor

Si alguien cree que el fútbol es una razón para agregar otra piedra al machismo fácil, mejor deje de leer.
Si algún/a cree que son 22 tipos detrás de una pelota, tal vez cree entonces que el ajedrez son 14 pedazos de madera intentando por un minuto cagarse a los reyes.
Si alguien piensa que es una exageración deprimirse por un partido de fútbol, piénselo dos veces. Y si aún sigue necesitando una tercera o no necesitó ni la segunda, pregúntese entonces si es que alguna vez creyó que algún otro no lo entendía.
Y si es que sigue pensando, entonces a Ud no sólo no le gusta el fútbol sino que tampoco se ha dado el tiempo o no le ha interesado pensar otra cosa al respecto.
Si ya está acá y se considera dentro de esta categoría. O Ud es masoquista. O intenta entender el lenguaje del enemigo. O no tiene nada mejor que hacer. O literalmente no sabe qué hace acá.
Aclarado esto, debo decir que estoy deprimido por un partido de fútbol, que en realidad es una manera bastante inexacta de describir lo que 120 minutos y unos penales son en este momento.
Intento no pensar en qué habría pasado si abondanzieri no se hubiera lesionado o si alguna de las pelotas que podrían haber entrado entraban. Me dedico más bien a pensar en si prefiero ganar jugando mal o con más suerte que talento o a mezclar la sensación de derrota con varias imágenes de todo lo que se puso en la cancha y que raramente no me tiene tan deprimido.
No hay duda.
Prefiero aún jugando mal, estar ahora imaginando una semifinal que esta sensación platónica cobarde calentándole la sopa a los merecimientos.
No sirve tampoco la excusa de la picardía. Sí me sirve haber visto a Tevez corriendo como si se acordara de que nació en Fuerte Apache.
No sirve decir que los alemanes son malísimos porque no pudimos ganarles.
No sirve detestar la amargura que tienen para jugar porque después rieron.
Sí sirve escuchar como la hinchada argentina se escuchaba más que la alemana.
Sí me sirve no creerme nacionalista pero si querer que Argentina ganara por sobre muchas cosas que no diré pero que son demasiadas.
Los que creen que el fútbol son 22 descerebrados corriendo detrás de una pelota es porque los mandaban al arco sin querer ser arqueros o porque estaban a dieta cuando se compartía una Coca Cola al final del partido.
Porque preferían leer a Joyce o jugar wonder boy. Porque no querían jugar sabiendo que podían perder.
Porque nunca armaron una pichanga.
Porque era más importante el temor a una patada que el gusto de saber esquivarla.
Porque en ese momento le enseñaban matemática a la mina que jamás los pescaría.
Porque nunca aceptaron una de las reglas básicas por sentirse prejuiciosos e insistían en que jugaran mujeres. Llaménme como quieran pero un partido con mujeres no es un partido de fútbol sino la excusa adolescente para que la pararan de pecho.
Porque en realidad, no saben lo que se pierden.
Casi como lo que perdió este mundial sin Argentina.
Me cortaron las piernas diría San Diego………

3 Comments:

Blogger Samanta said...

Todo eso está muy bien, pero una cosa es entender y otra compartir, y a mi la dictadura "del sentimiento", como cualquier otra, me molesta.

2:18 PM  
Blogger pablo rosenzvaig said...

Lamentablemente hay cosas que no se comparten, pensar lo contrario también es dictadura.

3:30 PM  
Blogger Samanta said...

Yo no pienso lo contrario, por si acaso.

11:07 AM  

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