Thursday, March 02, 2006

lo que no entró en super 45 porque la relación con las canciones me parecio una burda excusa

Este nuevo intento para hacer que esto que se llama columna por lo menos no cojee comienza con la experiencia de haber ido solo a un motel y sólo a un motel. Lo que viene a continuación es un rodeo a la explicación de la diferencia entre el solo con y sin acento.
No crean que andaba haciendo una especie de observación participante y ahora tendrán los datos, sino que llegué a lo que puedo llamar experiencia a partir de un momento anterior que comienza llegando a tu(de otro/de los dos) casa. Enfrentándote a ese momento místico en donde te das cuenta que los millones de intentos para abrir la puerta de tu casa comienzan a descartar que el seguir estando afuera no tiene que ver con las dudas acerca de la borrachera, que dijiste que nunca más ibas a tener, sino con que te cerraron la puerta desde adentro. Un adentro que duda de sí mismo porque le han requizado la visa, un adentro paseando por los metros de Londres con la camiseta de Brasil.
¿A dónde voy si supuestamente ya estaba volviendo? ¿A dónde descanso de las ficciones nocturnas que me cansaron y de las cuales supuestamente volvía? ¿Qué significa que te cierren una puerta que supuestamente era tuya? ¿Qué haces cuándo esa es la única puerta que te importa abrir sin llamar a un cerrajero?
Ni a los romanos, ni a los ricos de la Dehesa le alcanzarían las columnas que llenen el espacio de estas preguntas, pero como no soy ni lo uno ni lo otro, haré el intento de los hermanos Marx cuando en una noche en la ópera intentaron meter veinte personas en un closet para cuatro.
Si habría sido una película tal vez me habría identificado con el pobre idiota que no podía entrar a lo que supuestamente era su propia casa. Una mezla de Peter Sellers y Adam Sandler.
Dadas las circunstancias sólo era importante tener alguna respuesta del lugar en el que estaba y si me lo merecía, ya que de lo contrario tal vez es mejor cambiar de llaves o intentar entender por qué alguien cierra una puerta y por qué otro acepta abrirla otro día.
Han pasado varios meses desde estas preguntas y aún sigo sin contestarlas por lo que hoy no habrá respuestas sino más bien un intento de pensar cómo un televisor emitiendo lo que supuestamente son mujeres felices puede relacionarse con ciertas canciones o cómo es que esas mismas canciones se parecen a alguien como yo intentando dormir en un lugar donde no se va a dormir. Lugar sin dedicatorias y por lo tanto canciones sin dedicatorias. Canciones que están hechas para no encajar.
Caja idiota la llaman algunos. El problema no es la caja si no que ella no termine mirándote a ti. El problema es cuando esa caja no se piensa a sí misma como idiota sino que el único idiota es el que la mira.
Es como no identificarse con una mirada sino con un fuera de foco queriendo ser una mirada.
Me llamó la atención que llegar solo es casi lo mismo que llegar con 3 mas, un perro y un enano. Tal vez es porque después del juez Calvo ir a ver películas dejó de ser una excusa.
Estaba todo el lugar lleno de miradas de Sherlock Holmes intentando explicar qué tipo de perversión me hacía llegar solo a las 5 de la mañana a un motel.
Era como si confirmara el lugar del looser agrandándolo y metiéndome a la boca del lobo en donde todo vale desde 2 hacia arriba. En este caso, 2, restándole la mina que no estaba llevando, era menos 1.
Me sentía en una porno o una cámara indiscreta ante las miradas de lástima de esas nanas de la cacha, que no entendían cómo era que las sábanas tendidas cada tres horas no iban a tapar a más de uno. La tele y yo, diría mal, Julio Cesár.
Onanismo con el televisor que se ríe de uno cuando las fantasías no tienen que ver con las posiciones dentro de la cama sino con estar fuera de una.
Sensación de ser una sopa para uno en una olla de dos plazas preguntándome por qué hay cosas que queriendo compartir están hechas para no poder hacerlo.
Como ciertos discos que no pueden dedicarse porque su sola escucha implica dormir afuera no sólo de tu casa sino de ti mismo. Dedicarlos es como decirle a tu nueva novia lo que no alcanzaste a decirle a tu ex novia.
Discos hechos para escuchar a solas porque el sólo hecho de desarmarlos para que te sirvan como frase cliché hace que ya no existan y te dejen nuevamente en el principio o peor aún sin saber cuál es éste.
Debo decir que los amo porque hacen del amor algo incompleto, algo que duda del nombre que le han puesto pero que igual existe. Algo que anda buscando saber quién es y odia las postales. Ese amor que para serlo a veces prescinde del destinatario porque duda de que la carta llegue en el tiempo presupuestado pero aún así la manda.
A todas esas cartas que nunca llegan a destino y aún se siguen mandando les dedico estas palabras, tal vez porque envidio a todos aquellos que pueden dedicar canciones no siempre afinadas pero que intentan llamarse canciones. A esos momentos solitarios de motel donde uno canta en la ducha, a todos esos discos que amamos pero que nunca nos corresponderan cambiando con cada escucha, va dedicada esta columna.

4 Comments:

Blogger Soorikeit said...

volviste...OPTIMO

6:51 PM  
Blogger Soorikeit said...

te leo y me da frio

me acuerdo de coas como "dont smoke in bed" de Peggy LEE o omo diria Ashcroft en History "The bed ain't made but it's filled full of hope/
I've got a skin full of dope", la piel sudando alcohol.

Te leo y me acuerdo de yo fumando en la cama, con un contro el la mano y recitando ese verso... la soledad y el abandono -parece- son mas fuertes si se las busca uno.... mas fuertes aun si uno no se da cuenta que se las ha buscado.

perdón por el jugo. ando patuleco.

10:19 PM  
Blogger Samanta said...

Bueno, supongo que hay ciertas cosas buenas de volver, como tener conexion a internet ilimitada y así poder leer ciertos blogs y acordarme de que hay cierta cosas que no sé por qué me gusta leer.

La historia del motel me gustó, con el final me acordé de un gran mail que escribí sólo para darme cuenta de que tenía mal la dirección y nunca jamás podría conseguir la correcta. Muchas palabras atoradas en la bandeja de salida que nunca irán a ninguna parte.

También leí lo de tu perro y lo siento. Se me ocurrió que la única forma de amar realmetne a alguien es permitirle que nos modifique de forma tal que no podamos ser de esa forma sin su presencia. El resto es como una especie de turismo afectivo que termina en postales producidas en serie.

Con respecto a lo de las fogatas, eso de escuchar la música de al lado, de escuchar a gente reirse y querer ser invitado, pero saber que si uno no está ahí en primer lugar es producto de una distancia que a propósito o sin querer se ha instalado entre uno y la gente, me suena conocido. Un cómplice, buena salida.

A todo esto me compré muchos discos en mis vacaciones y bajé muchos mp3. La verdad es que nuevamente la sofisticación me ha dejado atrás y la experiencia más peculiar fue escuchar a Sandro en un día de furia extrema viajando en un busesito por la costa uruguaya. Toda furia suena ridícula cuando uno está rodeada de gente bronceada y Sandro dice que tiene un mundo de vibraciones que te quiere regalar.

Ok, un gusto, nos estamos leyendo.

1:18 PM  
Blogger pablo rosenzvaig said...

larga vida a sandro........

4:40 PM  

Post a Comment

<< Home