Thursday, March 09, 2006

la perra muerte

Hace casi un año, sumé a mi lista de idioteces una que casi mata a alguien. Antes de que crean que están leyendo un cuento de Agatha Christie les digo que se trata de mi perra, no en sentido metafórico hiphopero sino que hablo de una perra de verdad que conocí un día mientras salía a trabajar y se escondía en el medidor del agua.
Se escondía sin saber de qué, porque no existe otro lugar al cual referir su acción. No puede quejarse, no puede convertir lo que la llevó ahí en un proyecto de venganza. No puede mezclar ese medidor con un futuro, por lo que tal vez ese vivir en un presente eterno sea lo que le da la certeza de conocer realmente el miedo, o vivir en él porque no hay cómo nombrarlo.
Es como esas películas que veía en la adolescencia del tipo "su nombre es violencia", "su nombre es muerte", como si el actor no representara algo sino que lo es. Como si ser un símbolo de otra cosa fuera una violencia o muerte de segundo grado.
Obviamente la perra era una quiltra ya que no se suelen abandonar perras con nombre, como si un poodle al mirarse al espejo pudiera darse cuenta que se ve horrible vestido de humano.
Voy a saltarme la historia de mi enamoramiento, de la adopción y de las peleas con mi novia acerca de que me preocupo más de los animales que de los humanos hasta llegar a que limpié mal un veneno y se intoxicó mientras yo la veia convulsionar sin poder hacer nada más que mirarla sufrir y confiar en la medicina.
Ese no poder hacer nada, ese sentirse ajeno al control sobre las cosas se asemeja a esas canciones en donde ya no hay nada que decirle a nadie cara a cara y sólo es posible hablarle a los fantasmas de lo que ya no existe, escuchando historias ajenas poniéndoles el nombre de las conocidas.
Se le habla a alguien muchas veces porque ese alguien ya no está ahí físicamente o porque aún estando ahí lo desconocemos o nos desconocemos. Porque lo que eramos con esa presencia comienza a tambalear. Porque ese otro ya no está ahí para contestarnos. Se le habla a la página, se le habla a un cuaderno cuadriculado, se escriben las cartas de lo que no teniendo necesariamente un destinatario ya han llegado a destino.
Da lo mismo la respuesta porque ya la hemos imaginado y sea cual sea no nos salva de nuestro reflejo en ella.
Instante donde nos caemos de la cuna y no hay nada que los amores puedan hacer para salvarnos. Nos acercamos así a esas preguntas gigantes que casi nunca queremos hacer, preguntas que más que podamos usarlas nos usan a nosotros, haciendo de nosotros una pregunta. ¿Qué tan fácil es hablar de la muerte? ¿Qué tan fácil es hablar del amor? ¿Qué tan fácil es escribir de algo sin ser habitados y sentirnos dobles?
Todas estas preguntas surgieron en ese límite donde lo que siempre creímos que podíamos solucionar construía un mundo donde sólo eramos espectadores de lo que seguirá sin nosotros, donde nada puede hacerse que cambie los acontecimientos. Ni realidad virtual, ni comando de telespectador para votar, ni nada que nos haga ilusionar una participación en el veneno corriendo por la sangre, donde el suero es más fuerte que cualquier plegaria, ya que si eso externo no funciona, algo deja de funcionar en nosotros y se vuelve interno vestido como imposibilidad.
Aparece un vacío que se transforma en la pregunta por nuestros propios límites o por eso que muestra nuestras fantasías como lo que realmente son, justamente lo que no somos, o lo que quisieramos ser que es lo mismo.
Yo no creo en Dios pero sí creo en la religión de las canciones como intento de decir lo que justamente es un intento de bordear ese vacío, esa imposibilidad que en general dejo en manos de mis cantantes favoritos y que esta vez se vistieron de veterinario llenando un vacío que no habría sabido como llenar.
A las canciones, a los amigos, y a ciertos libros que se han travestido con bata de veterinario, va dedicado esto.

1 Comments:

Blogger Samanta said...

Es raro que me den ganas de comentar pero no sepa muy bien qué decir. Dejo esto como un gesto con la mano que no significa nada más que un gesto con la mano.

9:30 PM  

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