Thursday, October 06, 2011

Rapeando bajo la lluvia





Una de las mayores gracias de Cevlade es que para hablar de un disco nuevo tienes que historizar lo anterior. Hay gente que todavía cree que es más importante que Thom Yorke ponga en un playlist a Anita Thijoux que escuchar a cevlade sampleando a Radiohead.
Hablar de tu cuaderno sin tener que nombrar la calle y saber que si Lavín te regala un pared para que la pintes, eso no es un graffiti, es muy parecido a lo que hace Cevlade disco a disco. Juega con los lugares comunes en vez de que ellos jueguen con él. Es como cuando Leonor Silvestri dice: “Es increíble que en las tomas no haya condones, guantes de látex y lubricante” O le llame a Camila Vallejos la “Barbie Stalin”.
Ante o frente a esto, Cevlade es de esa gente que en vez de tener auspicios dice “Yo voy a combatir la soledad solito” o “quiero conservar mi alma así que no me saquen fotos” y vuelve a poner en juego, que estar en desacuerdo no es sinónimo de ser resentido sino de pensar distinto.
Esa idea de no concordar sigue siendo consecuente pero en una forma nueva.
Este disco de Cevlade es un nuevo paso en lo que venía haciendo. Las bases son incluso mejores. Tiene más y mejores ritmos y es más bailable pero eso no está para que bailar te haga más feliz sino más bien porque bailar “la rubia tarada!” siendo rubia es la mayor victoria posible para Cevlade.
Y en este disco hay de todo, incluso canciones que te dan pudor calentón regateonero que quieres saltártelas porque te dan vergüenza. Y hay también canciones que te dan ganas de escuchar mil veces seguidas. Y si hablamos de hip hop y si nos hacemos cargo incluso de las cosas con las que pelea cevlade, nos damos cuenta que poca gente es capaz de decir las cosas de esta forma. Entre tanto discurso de la construcción y de la reconstrucción y de lo que emprende más que lo que aprende, Cevlade viene a dejar en claro nuevamente que da lo mismo con quién se ponga a pelear porque sigue diciendo en 3 canciones lo que otros no dicen en una discografía de 50 años.
Algunos sabíamos que coronación era una maravilla de disco y que para muchos iba a pasar desapercibido. Con rapeando bajo la lluvia podemos apostar a que muchos volverán a decir: “Es que este hueón es un resentido” “Es que es tan fácil odiar”. Para Cevlade, el odio no es una especie de hermano mongo de la verdad sino una forma de hacer justicia con lo que mejor sabe hacer: la rima. Cevlade vuelve a demostrar que hablar de “la calle” o “la realidad” no es sinónimo de estupidez o de simplificar las cosas y es aquí es donde está una de sus mayores virtudes. Cuando putea y odia al mundo al mismo tiempo está construyendo otro, tratando de que la calle no sea ese lugar común que muchos resumen en una block party. La calle de Cevlade se parece mucho a la cancha de basketball de why?. Esa mirada que va más allá y más acá de todo pero que no transa en lo que ve o que esa mirada que tiene de las cosas está auspiciada sólo por sí mismo.
Entre medio de tanto hueón con placeres culpables o ese que dice que tuvo que venderse para que el mundo lo escuche, Cevlade sigue haciendo cosas sin tener que vender el alma. Y no se trata de esa idea idiota nostálgica de que antes todo tiempo pasado fue mejor. Cevlade sigue haciendo lo que sólo le debe a su cabeza. Y entre tanto gil que cree que el hacer por el hacer vale más que el que teoriza o se demora en pensar más de lo que te dice el mercado, viene a mezclar no sólo sus influencias sino que vuelve a hacer del hip hop algo que está mucho más allá de una imagen de marca. Para Cevlade pelear con los raperos auspiciados no es una nueva forma de histeria sino un párrafo más en lo que intenta decir.
En Cevlade no hay un odio que se queja de tener menos blim blim que el del barrio del frente ni tampoco es la envidia de verse en el espejo y no ser igual a sus ídolos. En Cevlade el odio que uno escucha es la manera que Wladimir Espinoza tiene de desmarcarse de los demás. Cuando los demás hablan de fiestas él habla del fin de la fiesta en la forma de ese plato de papas fritas que quedó todo lleno de saliva y que ya nadie se quiere comer ni con la caña del negro Piñera.
Es por eso que este disco nuevo de Cevla viene a poner las cosas en su lugar. “rapeando bajo la lluvia” sigue en la lógica de argumentar que eso de criticar por criticar que muchos le achacan es nuevamente una especie de discurso de cualquiera de los Chadwick estilo: “ El objetivo del paro era paralizar al país”.
Cevlade sigue dejando en claro que da lo mismo si es amargo o negativo o vengativo porque sus letras vuelven a ser más gigantes que casi todo el hip hop que se hace en Chile. Da igual si es resentido o si hay gente que se ofende porque si eso es lo que hay que pagar para que alguien te diga cosas nuevas o sea capaz de salirse de los estereotipos es un buen precio a pagar. Y da lo mismo cuando alguien puede agarrar una canción de Radiohead o de los delfonics y transformarla en el fondo de lo que quieres decir y tienes demasiado claro.
Entre tanto auspicio y tantos agradecimientos a los que hicieron posible lo que cantas, Cevlade sigue haciendo lo que se le canta las pelotas y eso tal vez es lo que más le molesta a muchos. Acá no sólo no hay una rebeldía auspiciada por Adidas sino que la calle es la calle. Y no sólo eso sino que Cevla es capaz de pasarse por todos los estilos que se vuelven necesarios para decir lo que quiere decir. No es el estilo como pose sino el estilo como necesidad. El estilo como métrica. El estilo más allá de la identidad con la que te quieres vender mañana. Cevlade sigue siendo de esa gente que sigue poniendo adelante y por sobre todo lo que quiere decir en la primera fila de la foto. A Cevlade sigue importándole un pico que lo que hace le sirva a alguien. Le importa un pico hacerse entendible o menos críptico. Cevlade sigue haciendo del hip hop algo que se escapa de la etiqueta. No es el graffiti en el evento que simbolice la calle ni el half skater en medio del coctel ni el que se acomoda al ritmo de los tiempos. Y todo esto nos lleva al disco nuevo porque lo nuevo de Cevlade vuelve a dejar en claro que todavía hay gente que usa las cosas que están alrededor en vez de que estas te usen.
Y quiero partir por de puro ye ye aunque no sea el orden del disco. Debe ser una de las canciones con más frases de cevlade y es una especie de hiphopero lunfardo donde corta todo y suena a cadáver exquisito o a poeta con deficit atencional pero al mismo tiempo es de esas canciones que Wladimir pone en los discos para dejar en claro que ya está adelantado incluso para su próximo disco.
Esta sola canción vale por 20 discos que hablan de la calle porque es la calle y no la que se nombra sino que la se vive.“Jennifer Conelly se enamoró de Argento en Phenomena” “Soñé con Barbara Blade haciendo el baile del perro”(krosty deem) “le saco pica a mi ex, estoy feliz con su exodo” son frases que no las dices ni 100 años conectado a Wikipedia. Y cuando cevla dice que sabe es porque no sólo sabe sino que es capaz de meter la ironía dentro del hip hop, cosa muy difícil por estos lados. Huevea al funk por ser una alegría idiota y copiada y donde la imagen es más importante que el mensaje y logra que las críticas de que es un resentido se vuelvan un chiste.
Cuando cevlade huevea al barrio de enfrente gana siempre. Los críticos que critican al rap combativo o intolerante o al que escribe de lo que odia más del otro menos que lo que ama de sí mismo, acá están como en debate de Salazar con Nicolás Vergara. Cevlade vuelve al “don´t call me nigger whitey” y en ese puro gesto vuelve a decir que aunque crea en el presente va a seguir pensándolo eternamente en vez de descansar en él.
“En el 93 te chiflé con mi pinta de mierda, me tatué con stickers, vaya que sí me aprendí ese weekend”
La cosa es bien simple. Cevlade vuelve otra vez a hacer un mejor disco que todos los demás y vuelve de nuevo a jugar en el juego de la calle. A muchos tal vez les duele tener mil veces más de producción y decir mil cosas menos recordando que el hip hop partió por la palabra. Y Cevlade siempre va de menos a más y cuando huevea a los demás, las palabras están de su lado.
Y si vamos del 2 al 8 porque 2 canciones son suficientes nos damos cuenta que en un mundo de puros hueones positivos emprendedores siempre es necesaria esta dosis de verdad, del que no sabe aún qué es lo que está bien en el mundo, pero no desconoce las cosas que andan demasiado mal. Y cuando el hip hop no se acomoda y es capaz de ir mostrando como se va produciendo, se vuelve honesto.
“quiero conservar mi alma por eso no me saco fotos” “Incomprendido como edward de jardinero” son frases que en la voz de Cevlade se vuelven nuevamente un inicio. Cevlade empieza siempre de nuevo y en ese gesto se vuelve en serio político y entre tanto fan de public enemy o Spike lee o NWA que se calza una Adidas sin haber hecho ni 3 canciones buenas, Cevla vuelve a ganar otra vez más.
Entre tanto gil que vio 9 veces la peli de Eminem pero no se arriesga nunca y prefiere el eventito, Wladimir vuelve siempre a arriesgarse porque todo disco nuevo podría ser peor que el anterior. No hace canciones nuevas para reinventar su imagen de marca sino que trata de saber eternamente si pudiera tener alguna canción que lo deje tranquilo de una buena vez. Y es de esa gente que comparte sus riesgos y sus atajos y escribe canciones como “odio inventar coros” diciendo cosas como “No soy activista no te digo que pensar soy un artista no quiero ser dirigente yo no hago rap conciente porque yo soy inconsciente prefiero que cada uno piense por sí mismo siempre”
La maldición de Cevlade es esa de ser consecuente consigo mismo y eso implica saber que si tiene que pelear pelea y si tiene que crear crea. Y crear es pelear y pelear es crear.
Me demoré demasiado tratando de decir esto y podría haber estado en esto 3 meses más pero que bueno que se queda así de incompleto.
Una vez tuve una polera de James Dean donde salía fumando en la lluvia y creo que Dean era otro de los que rapeaba bajo la lluvia. Y no es casual que debajo de la foto salía esta frase que en manos de Arjona sería para el suicidio: “Muchacho, estás solo”.

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