Friday, December 08, 2006

35 grados a la sombra



Unos amigos de mi trabajo se envalentonaron un día después de ganarnos unos premios y llegar a festejar a mi casa y compraron unas 5 botellas de pisco clandestinamente, de las cuales después del festejo sobraron dos.
A qué va todo esto?
A que hoy hablaré de que siempre me han cargado las piscolas y dándomelas de Escohotado intentaré diferenciar tomarlas de describir su efecto.
Es en este último punto donde creo que esa combinación etílica suma los puntos aparte de su precio para ser uno de los combinados más preferidos de mis coterráneos. Y hoy hago la prueba y les doy algo de razón.
Nunca pensé que tomaría algo por su efecto y no por su sabor. No me gusta la piscola pero hace dos semanas me puse a escribir otras cosas y sólo había para tomar en mi casa pisco y como no tenía ganas de moverme opté por el efecto.
Quería encontrarme con esa sensación de no tener que detenerme en cada sílaba que escribo y que a veces es ayudada por una amistad etílica y me encontré con el efecto piscola.
No es el vodka porque tiene un efecto menos frío y serio. Es burbujeante como el champagne pero la degustación repetida de la piscola te causa caña pero te ahorra en algo la atroz acidez del champañazo.
Es menos caribeño que el ron pero tal vez te puede hacer sentir en el caribe.
Algo del pisco es más pastel. Menos coreográfico en estilo salsero tal vez.
Algo del pisco mezcla lo juguetón pero como si hubieran desaparecido las técnicas. No estamos en cuba, ni en Rusia ni en Francia ni en república Dominicana sino en un lugar en que uno habla sin saber de qué, con el único fin de no saber qué mierda pasará.
Es más barato por lo que en general nadie se caga con un pisco ni se toma media botella por miedo a que se acabe.
Es más fiel porque hay en todos lados y aunque uno puede diferenciar en las marcas se va siempre con un pisco en vez de irse con nada.
Una vez en una botillería que no le daba ni para clandestina me ofrecieron un whisky llamado algo así como bob roy o john Daniels en versión 300cc a 990 y lo llevé porque no había nada más y porque me dio curiosidad o por último debía premiarse tanta patudez.
Era hecho en San Miguel y a juzgar por sus efectos no había ni pasado por la incubadora sino que era un whisky prematuro.
Era tal vez la razón oculta para convencer a la UDI de las bondades del aborto.
Era la ilusión de que por lo menos no fuera alcohol de farmacia con colorante.
Y fue una caña infernal como si la única respuesta de mis neurotransmisores hubiera sido la oxidación, el stress, el comienzo del odio y el abanderamiento interno en contra del mal gusto y la imposibilidad de la renuncia.
Algo de eso me pasó con la piscola pero también me obligó a aclarar que por primera vez entendí mínimamente el fanatismo que despierta en muchos de mis amigos.
Es jocosa la piscola y tiene más de una virtud.
Está en más lugares que Entel y Telefónica juntos.
Las dejan en las casas si sobran para el carrete por demasiado común.
Uno se olvida de que están y se sorprende cuando aparecen escondidas en el estante.
La piscola fue para mí como ese billete que encontraste en un pantalón que se salvó del lavado.
Fue como el teléfono que encontraste cuando lo necesitabas.
Fue el amigo que llamaste a las 3 de la mañana y no dudó en levantarse para juntarse contigo.
Fue como cuando creíste que decías la estupidez más grande del mundo y te contradijeron.
Fue fiel y se presentó sin maquillaje o si lo tenía me terminó maquillando a mí.

4 Comments:

Blogger siempre el sur said...

Hurras por la nunca bien ponderada piscola.
Salú

9:08 PM  
Blogger Capadoccian said...

en estos lugares solo pienso en sus bondades y pagaria cuatro de vodka ocho de pisco y quince de ron por un capel trasnochado de 35...ayayai!

3:02 PM  
Blogger Samanta said...

La otra vez intenté explicarle a un amigo argentino lo que era conceptualmente una piscola . Hice una apología de la piscola, a pesar de que me carga. Una de sus características es que su olor está indisolublemente asociado, desde la adolescencia en adelante, a una serie de experiencias de muy dudosa categoría. Concluí que él nunca podría entender lo que era un piscola, a pesar de que en su casa tenía una botella de pisco y otra de coca-cola.

10:47 AM  
Blogger Siempre Loco said...

"piscolero por contacto". es verdad, siendo chileno uno quiera o no, tiene una estrecha relación con la piscola.Luego de pasar un par de meses x europa, puedo decir con propiedad que extrañé a Capelito, combinado con Coca, en un vaso preferentemente más alto q ancho,4 hielos y lista para tomar cuando su magia ha humedesido ya el vaso por fuera.

1:48 PM  

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