Tuesday, March 20, 2012

¿de qué hablamos cuando hablamos de papas?



Francisco Papas Fritas vuelve a sorprender con faceta pictórica y toma en sus manos a los principales símbolos del poder y la hegemonía contemporánea

Salvador Allende replicando en forma dramática el gesto clásico de Robert de Niro en la película “Taxi Driver”; el Che Guevara convertido en la estatua de la libertad; el Papa Benedicto XVI como lobo feroz seduciendo a una feliz Caperucita. Esto y mucho más se podrá ver en la primera exposición de pinturas de Francisco Papas Fritas, que parte el domingo 1 de abril en la galería-restaurante “Interludio” del barrio Lastarria.
Hace algunos años irrumpió, logrando refrescar el ámbito artístico chileno, a veces demasiado insular e intelectualizado. Rompió esquemas desde su nombre, Papas Fritas, hasta las acciones que con espontaneidad y una buena cuota de humor propuso en su momento. Una de las primeras fue una invitación a otros artistas a intervenir su casa familiar, en la comuna de San Miguel. Es Francisco Tapia Salinas (1983), o Francisco Papas Fritas, un veinteañero que se fue sumergiendo como autodidacta en las artes visuales. Lejos de perjudicarlo, la falta de academia le ha brindado la libertad de crear sin limitaciones, ni imperativos conceptuales, ni otras trabas que en Chile acarrea el artista universitario, quizás como un mal síntoma de nuestra idiosincrasia.
Francisco Papas Fritas no se ha movido de San Miguel, no acostumbra circular en inauguraciones de arte ni tampoco viajar a las más anheladas bienales y ferias del mundo. Y sin embrago su obra crece, circula, cosecha seguidores y ha traspasado ampliamente nuestras fronteras. Desde la curiosidad, la inquietud por aprender y la necesidad de expresarse frente a lo que considera importante, ha llevado a cabo obras en plataformas absolutamente disímiles. Esculturas, videos, instalaciones, intervenciones in situ y sitespecific, performances forman parte de este desarrollo que, con el tiempo lo ha llevado a autodefinirse no sólo como artista, sino también como un activista social.
Desde el 1 de abril, por primera vez, su versatilidad incluirá la pintura, un género que antes había cuestionado por considerarlo elitista y reducido a los espacios del arte y para el arte. Pero Papas Fritas no quiere ser recordado como un artista dedicado a un material o una técnica en particular, le importa más el contenido de su obra, lo que ésta pueda expresar, más allá de los medios utilizados. Una vez declaró: “Para mí es necesario estar constantemente en una contra-ética con la obra, generar una discursividad y lograr penetrar en el sujeto social. Busco llamar la atención, aunque sea un segundo, sobre temas de conciencia social”.
En las series “Lo que hice en mis vacaciones” y “Mis amigos de facebook” que exhibirá en la galería restaurant Interludio (Merced 316), lo intentará desde la ironía y el arrojo total, exponiéndose a las críticas o a la molestia de quienes sientan agredidas sus creencias o a sus líderes ideológicos. La muestra está compuesta por más de ochenta pinturas, divididas en las dos series mencionadas.
El título “Lo que hice en mis vacaciones” alude al trabajo que los profesores de artes plásticas solicitan a sus alumnos la primera semana de ingreso a clases. Papas Fritas ironiza con este lugar común social e histórico, relacionándolo a la vez con el actual conflicto estudiantil, que tuvo a muchos alumnos sin clases, o “de vacaciones” durante meses debido a su enfrentamiento con el Estado. En la serie, Papas Fritas pone en situaciones sorprendentes, cómicas, sarcásticas y a veces escalofriantes, a personajes icónicos representantes del poder que ha configurado las hegemonías, militancias y fanatismos de la era contemporánea, muchas actualmente en crisis.
La segunda serie “Mis amigos de facebook” consiste en los retratos de intelectuales modernos y contemporáneos que han influenciado a Papas Fritas en su forma de ver y poner en práctica su trabajo. Una sociedad virtual que ha ido recolectando de manera similar a la elección de las amistades en la red social, donde a pesar de no tener ninguna relación real, existe un interés de recibir del otro un diálogo, un conocimiento, una experiencia.
Las obras de Papas Fritas estarán a la venta a precios que no superan los 60mil pesos. La idea del artista es hacer su trabajo accesible a una gran diversidad de personas y no sólo a los coleccionistas o a quienes suelen tener acceso al arte contemporáneo. Por motivos similares, escogió un restaurante y no una galería de arte, que separa a los entendidos de los no entendidos.

CONCIENCIA SOCIAL
Francisco Papas Fritas criticó a los gobiernos de la Concertación, llegando a tatuarse su logo en la espalda permitiendo que el público desatara su rabia al sistema mediante escupos y latigazos. En el mismo tono, esculpió al ex director del Museo de Bellas Artes, MilanIvelic, para subastarlo dentro de su propia institución.
En los últimos tiempos, y por hechos lamentables, su actitud crítica ha disparado mucho más allá de la institucionalidad cultural, luego del incendio sucedido en la cárcel de san Miguel a fines de 2010. En el último tiempo ha dedicado gran parte de su tiempo a la investigación, producción y realización del documental independiente “81 razones para luchar”, sobre la crisis carcelaria en el Chile contemporáneo, y las diversas violaciones a los derechos humanos que se agudizan en ese contexto.
Ha creado lazos solidarios con los familiares de las víctimas del siniestro, formando con ellos la Agrupación- y futura ONG – denominada “81 razones”. Esta experiencia lo acercó al artista hondureño Leonardo Gonzales, con quien prepara una obra sobre el otro gran incendio del que hemos tenido noticia, el de la Cárcel de Comayagua, que dejó 357 víctimas fatales. En torno al mismo tema carcelario expuso hace poco en la Librería Metales Pesados, y prepara un próximo montaje en la Galería Metropolitana.
La exposición “Lo que hice en mis vacaciones” y “Mis amigos de facebook” se inaugura el domingo 1 de Abril, entre 17 y 22 horas, con la música del dj Pablo Rosezvaig y dj Guerritas, en la galería restaurante Interludio (Merced 316). La muestra permanecerá abierta hasta el 6 de mayo.

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