Tuesday, July 18, 2006

Dentro de este horror no hay literatura

Las canciones son como las mujeres, aunque suene misógino como esas grandes verdades de Greg Dully superando lo políticamente correcto. Vistiéndose con la verdad que llega siempre tarde a la pasarela de las palabras manoseadas.
Espejo que teme mirarse a sí mismo por dudar de si verá algo.
Mujeres que no encajan en esa categoría deseada por los identificados con "la nueva masculinidad".
Mujeres que no entendemos porque tal vez no haya nada que entender y lo que pensabamos que era romance huele en ciertas ocasiones a tarjetas Village.
A amor con sacarina, a jugo de naranja más naranja que las naranjas.
Nos muestran un camino y luego borran la huella dejando a Hanzel sin grettel y sin migas ni para las palomas.
Te dicen "te quiero así como eres" y después "ya no eres el mismo" con esa especie de don en destrozar las palabras y en el mismo momento, a lo que creíamos que eramos.
Las mujeres son la mejor excusa para hablar de lo que no conocemos y no deseamos conocer.
Ese intento hijo del vacío que no conoció nunca a su padre y que añora una licencia frente a lo desconocido que nombre algo sobre la impotencia de las palabras.
Letras que no logramos ordenar y se convierten en el pobre que habita en cada rico, haciéndolo más pobre aún.
Borde de la limosna y borde del viagra.
Borde de lo que queremos que sea un sentido, ya que parafraseando a nacho vegas, estamos en ese lugar en donde no sabemos si esta vez todo está dentro de nosotros y ya no podremos escapar ni aún odiando.
Inventamos rótulos para que nos ayuden a situar eso que está al otro lado para pensar que no estamos pensando o para no asistir al lego que somos.
Inventamos a la mujer profesional, al drum & bass, a la madre, a la esposa, a la puta, y a lo alternativo siempre y cuando no se salga del cuadro y sea eso alternativo a las categorías.
Por suerte siempre hay alguien que en el intento de escapar hace escapar a otros de esa ilusión de qué podemos saber realmente lo que el otro quiere y las canciones están ahí para demostrarlo o no querer olvidarlo haciendo un monumento que permita decir que ahí estuvo el olvido y quedó petrificado.
Cada uno tendrá sus hombres, sus mujeres, sus historias monumento y si están ahí, es porque el peor y el mejor arquitecto somos nosotros mismos dedicando lo que tal vez nunca supimos que estabamos dedicando.
Como la gente que va al campo a encontrarse a sí mismo y termina dándose cuenta que las vacas no pueden contestarle sus preguntas porque él ante las vacas no es nadie.
Nada se devuelve, no se siente tímido ni se enamora de ellas porque las vacas no desean nada en él. Chiste contado por lo inverso que no quiere darse cuenta que aunque se lo cuente solo hay alguien que se ríe más allá de él y no hay idioma posible que convenza a las vacas en usar pepsodent para que se le vean más blancos los dientes. Tal vez porque a la otra vaca o toro no le importan los dientes más que para comer.
Mujeres no metamorfoseadas por Arjona. Página en blanco de Neruda y Picasso sin Ceresita.
Mujeres, que no habría arruinado Arjona sin ustedes.
¿Que no habría aprendido yo sin ustedes?
Que error patético me ha llevado a generalizarlas cuando son justamente lo que no lo es?
Qué me lleva a escribir en el plural del esteretipo cuando en realidad sólo escribo de una?
Una multiplicada al cuadrado del futuro imperfecto que aún así se espera porque del otro ya me cansé.
El que crea que esto es un diario de vida se equivoca pero no por lo que explicaré sino por lo que no diré.
No diré dos palabras pero diré todo lo demás.
Diré que la M es la primera letra de Moisés porque fue salvado de las aguas.
Diré que la J es de jaque y la m es de mate.
Diré que es la M de Madre, la jota de Judas.
Muerte, Jauría, Mirada, Juicio, María, Juana, Milagro, Jinete, Mareo, Jefe, jardín, magnetismo, manicomio, Júbilo, Jerusalem, mariposa, marioneta, júbilo, jubilo, manjar, malaria.

Y diré como dijo Auden:
Convocado de nuevo a un mundo
en el que nada alteran los deseos;
tras haber sido expulsado de la celda acolchada
del sueño y readmitido
en la afanada humanidad,
de nuevo, como escribió San Agustín, sé que soy y ansío ser,
que quiero ser y conocer,
que estoy ansiando y conociendo,
orientado en cuatro direcciones
dentro y fuera del espacio,
observando y reflexionando,
de aquí para allá a través del tiempo,
previendo y recordando.
Allá, para el corazón no hay objetos
deshumanizados, pues cada cosa
tiene su nombre propio,
y no existe el género neutro:
Las flores hacen valer sus tonalidades espléndidas,
los árboles se sienten orgullosos de sus formas,
las piedras están encantadas de yacer
justo en donde yacen. Pero pocos
son los cuerpos que pueden cumplir una orden,
pocos son los que pueden
obedecer o rebelarse.
De modo que, cuando deben ser manipulados,
el amor no sirve ya de nada: debemos optar
por mirarlos meramente como Otros,
debemos contarlos, pesarlos,medirlos, exigirles.
Dentro de un lugar no de Nombres
sino de Pronombres personales,
establezco un debate con Mí mismo
y reconozco como presente
que un Tú y un Tú se compriman en un Nosotros,
sin pensar en la multitud,
en todos esos que Nosotros consideramos como Ellos.
Ninguna voz entabla una disputa:
Tranquilamente conversamos,
por turnos nos contamos edificantes historias,
a veces nos quedamos sentados en silencio,
y en alguna que otra ocasión especial
recito sotto-vocce algunos versos
escritos en nombre de todos Nosotros.
Pero el tiempo, que es el reino de los hechos,
exige una gramática compleja
con numerosos Modos y Tiempos,
y antes que ninguno el imperativo.
Somos libres de elegir nuestros senderos,
pero tenemos que elegirlos, sin importarnos
adónde nos conduzcan, y los cuentos
que Nosotros contamos del Pasado deben ser verdaderos.
El tiempo humano es una ciudad
en la que cada habitante tiene
un deber político
que nadie puede realizar por él,
urgido por Su Lema:
Escuchad, Mortales, no sea que muráis.

Y contradiciendo al más total de los todos, seguiré diciendo lo que tal vez no logré comprender y por eso lo digo.
Comprenderé esa diferencia que siempre me ha gustado entre loneliness y lonely o entre estas dos y solitude.
Tendré que escuchar porque ya no se trata de orgullo sino de atrapar al tiempo para que no te lleve. Se trata de guardar lo poco que te ha quedado después del huracán. Se trata de lo intratable. De un salto al vacío por fin.
Y también se trata de lo que tal vez ya ha pasado y sin embargo harás en su memoria. Que al fin y al cabo terminó aunque no lo esperaras siendo la tuya.
Sin compartirla, sin que la admiren, sin que esperes la razón de los otros, sin que te autoricen los demás.
Tal vez te quedarás solo, tal vez sea demasiado tarde, tal vez Pedro ya se encontró con el lobo, pero también tal vez este sea el intento de dejar algo entre tanto escombro. Tu escombro. Ese que nunca te creyeron y trataste de evitar equivocándote repetidamente.
Chocando contigo creyendo que en frente había una pared. Te perdiste señor.
Te encontraste, ser anónimo. Te buscaste aunque nadie te encontrara. Te saliste de la vista de la que más querías que te viera y te hiciste conocido para los que menos te conocían.
Sigues creyendo que te haces la víctima pero también sabes que no es así. Que muchas veces así te sientes y que te gustaría sentir otra cosa o sentir algo sin pedir disculpas.
Sabes también que te has encontrado pidiendo menos disculpas porque hay menos razones para darlas.
Te has encontrado buscando menos excusas para que los demás te autoricen a hacer las cosas.
Te has encontrado y te has muerto de miedo.
Pero puta que es hermoso ese tipo de miedo que no conocías.
Un miedo que no se emparenta con la vergüenza sino con el enfrentamiento con la elección y con esa palabra que siempre te dio risa llamada responsabilidad.
No esa del jardín, el perro y la casa en cuotas.
Esa sigue dándote risa.
La que te pone serio es la de la renuncia.
Esa que ha hecho que muchas de las cosas que antes eran tus enemigas ahora no sólo te abrazan sino que te gusta que lo hagan.
A ti no he renunciado, ni renunciaré a tus dos siglas aunque me cueste dos siglos.
Te encontraré en un aeropuerto, en un paradero, en la calle. Odiaré a tus novios sin molestarte y haré lo posible porque no los tengas y me tengas a mí.
No será fácil pero te enterarás que como dice Auden el tiempo es el reino de los hechos.
Y si no te enteras o soy muy idiota o no vales la pena, aunque si la hay, es porque sí la vale. Y con respecto a ti, lamentablemente me cuesta dudar.

6 Comments:

Blogger siempre el sur said...

ufffffffffffffffff.
Decir sería decir...sólo eso.

7:51 PM  
Blogger gieb said...

Hay quienes han hecho del terror una maravilla!

9:44 PM  
Blogger Soorikeit said...

no se que decir que ya no haya iontentado decirlo sin buen fruto

que esta de pelos escrito
que me preocupa eso de la bella indiferencia (no de m , ni j, sino la tuya)

que me hace sentido eso de contener, de red de apoyo

que no entindo na de emocion o afectividad si he de mediarlo por grafemas

11:22 PM  
Blogger pablo rosenzvaig said...

gieb: cuando digo este me refiero al mío. No digo ese.

2:44 AM  
Blogger Samanta said...

Decir que no voy a decir nada es una estupidez. Las palabras permiten este tipo de estupideces.

12:30 PM  
Blogger gieb said...

Claro, el suyo... su terror.

11:07 PM  

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