Thursday, June 08, 2006

No sé lo que quiero pero si sé que el YA me complica

Prefiero el odio a la tolerancia.
Prefiero amar la diferencia que esperar que el otro sea lo que yo quiero.
Prefiero querer ahorrarme las cosas que menos me ahorro y tal vez algún día botar las que menos me sirven.
Prefiero a veces que me prefieran para no hacerme cargo de las razones de mis predilecciones.
Prefiero no sólo escaparme de la culpa sino encontrarme con ella, 20 años después del inicio de mis peores miedos, como si fuera Pesadilla 1.
Prefiero que ese terror que me dio Freddy a los 13 años y después se convirtió en risa, no se haga rutina.
Prefiero volver a tener miedo aunque no lo prefiera.
Prefiero que no me prefieran aunque suene a Arjona y haga todo lo que esté a mi alcance para demostrar (vaya novedad) que los demás están equivocados.
Prefiero no tener que enfrentarme al post anterior que dice que no habrá otro.
Prefiero enfrentarme al post anterior y volver a escribir, no porque me histerice con los 12 comentarios, sino porque he cambiado de opinión y no siempre soy el mismo.
Prefiero intentar ser coherente que serlo y volverme fanático.
Prefiero que eso que llamé intento, me salve de la pontificación.
Prefiero creer en certezas que sé que son pasajeras, que ser un humilde, más blando que un flan con leche descremada.
Prefiero engordar que cuidarme de lo que más me gusta.
Prefiero volver a escribir aunque sea una especie de teleserie venezolana, que morir con las botas puestas de las palabras que me han escrito manteniendo una coherencia que aborrezco.
Prefiero tener más de una cosa clara que no necesito escribir.
Prefiero no dormir cuando dormir implica descansar de lo que aún no me hace descansar.
Prefiero preferir lo que aún no sé, que elegir algo que termine aburriéndome.
Prefiero imaginarme a un sísifo feliz, como creo que dijo Nietzsche, que imaginarme una roca adormecida.
Prefiero la lluvia al sol sin considerarme gótico.
Prefiero no estar de acuerdo porque no lo sé que hacer de eso una pontificación.
Prefiero saber que a veces pontifico más allá y más acá de mí y no logro hacer mucho al respecto.
Prefiero escuchar esta lluvia que por fin no te abandona que ponerme a contar las horas que quedan de sueño.
Y por último, prefiero no intentar saber lo que hace que este párrafo cumpla 24 años, sino soplar las velas con un soplido de ayuda del punto final.

1 Comments:

Blogger Samanta said...

Cuando Rafael popularizó eso de "siempre estás diciendo que te vas", sentenció las metáforas que uno puede armar al respecto, porque él ya lo dijo así de simple y le puso una musiquita que uno escucha mentalmente cada vez que abre la puerta, vocifera me voy, y después se va a hacer un café o cualquier cosa que no implique cruzar el umbral. Yo también he dicho me voy sin irme miles de veces, y ahora se me ocurre que el anuncio no significa mucho, sobretodo para mí misma, decir adiós puede significar adiós o... cualquier otra cosa. En todo caso, es un alivio saber que uno puede abrir la puerta y decir me voy para terminar leyendo una revista en el sillón.

Yo prefiero hacer promesas y después no cumplirlas a cuidarme de nunca prometer nada.

9:13 AM  

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