Tuesday, December 11, 2007

SON LAS 9 YO CREI QUE ERAN LAS 3



Y estamos de nuevo acá corriendo las balizas de este blog que estaba muerto pero que igual aún se mueve.
Y la razón es Andrés Calamaro otra vez.
La cuarta para ser precisos.
No venía hace 10 años y lo primero que me llamó la atención fue que no me imaginé tanta gente.
Tal vez menosprecié el poder que tiene la radio.
También vi fanáticos que no conocía.
Y Tenía miedo de con cuál de los Andrés me encontraría.
Sospechaba que el Calamáro del último disco se pudiera calzar esa guitarra de viejo de mierda que a veces seduce a Sabina.
Sabía también que en “la lengua popular” lo volví a escuchar de la manera que me gusta.
Intuía que el piano no tendría mucho trabajo esta vez y que no tocaría son las 9 por ejemplo.
Me di cuenta de esto cuando escuché en el último disco que cantaba en La espuma de las orillas lo siguiente:
”La corriente del río que vino te trajo hasta mi,
Vengo liviano, como la espuma de las orillas,
a contramano de la resaca del carnaval,
mi sentimiento va a durar, el fuego no me va a quemar,
ya no tengo espinas clavadas en el corazón”.
Y duele saber que el Calamaro que más me gusta es el que va en la dirección de la resaca y que tengo que aprender a asumir que el que va a contramano también merece mi respeto.
Me di cuenta ayer cuando se ponía rollinga y lo odié pero al mismo tiempo no fue lo que esperaba y todo bien.
Se lo merece.
Y me vi en la contradicción de elegir entre mis canciones preferidas, esas donde está hecho mierda y suele sentarse solo al piano.
Parece que mientras mejor está, más gente suma.
Y parece que a veces lo quiero solo y hecho mierda.
En Espacio riesco, que bautizaré desde ahora “espacio riesgo para recitales” hubo un momento que de tanta guitarra parecía un recital de G3 o de Steve Vai.
Creo que prefiero esperar a ver que hace en el futuro que quererlo hecho mierda. Por eso quiero a Calamaro más allá del fanatismo.
Más allá del bien y el mal te quiero diría él.
Y le agradezco sentirme bien cuando un día después del recital estoy más afónico que Don Miguel.
Hay amigos que son menos que eso incluso.
Le agradezco hacerme cantar. Le agradezco que muestre una argentinidad que no está al palo.
Le agradezco haberme dado cuenta que el nuevo apartheid lo están haciendo los que lucran con la música.
Le agradezco hacerme querer volver a pìsar la cancha.
Aunque esta nueva cancha separa a los pobres de los ricos. Antes era igual pero por lo menos la cancha llegaba al escenario.
Parece que ahora de tanto MTV, los vips quieren estar cada vez más cerca pero custodiados por los guardias de las 20 y 30 y 40 lucas de mas. Era un chiste ver ese sudor custodiado subido a las sillas.
Las flacas esperando flaca.
Los locos creyéndose locos.
Los que coreaban voy a salir a caminar solito mirándose al espejo. A lo mejor resulta mejor así.
El tiempo pasa nos vamos poniendo menos dice Calamaro y es cierto.
Pasa el tiempo en donde después hay gente que se pregunta por qué Calamaro estaba tan parco. Tan medido.
Pasénle entonces unos binoculares.
Me molesta que se diga eso en el periodismo cuando haga lo que haga el que esté arriba está cagado.
Si se manda el espectáculo del siglo estará dedicado a los de los primeros 50 mts y si no lo hace es un resentido.
El problema de fondo es que al igual que la educación la música también se ha vuelto un servicio de unos pocos. Los demás que mejor miren de lejos.
¿Alguien cree que la gigantesca cantidad de grupos que han venido en los últimos meses es porque de un día para el otro los que ponen plata se despertaron con buen gusto?
Y el que me crea un nostálgico que se vaya a la mierda.
Se trata de que si alguien paga 10 o 17 lucas por lo menos que pongan las sillas de adelante a una altura antiestupidez.
Hubo gran parte del recital que la gente del matadero no veía ni las pantallas.
No se trata de resentimiento. Se trata de que si se van a meter en la lógica del servicio lo hagan en serio. Que sepan que un recital lo mínimo es que suene bien.
Que si no van a dejar entrar botellas de agua que vendan botellas de agua a precios razonables.
Que sepan que no necesariamente un recital tiene que ser un calco del peor Chile de mierda.
No discutiré a estas alturas que tener plata te deje más cerca del escenario pero encima tienen que ponerse más altos? No les basta ya con vivir cada vez más cerca del cielo?
Siempre critiqué el gusto de mucha gente pero ahora me arrepiento. Prefiero que no jodan más. Prefiero que haya recitales para no ir a vitrinear.
O si van a hacerlo no tapen por favor.
Es más, yo creo que varios disfrutaron más de su poder que de Calamaro.
Y si alguno de los que lee recibió un nivea de vidrio en la cabeza por no sentarse que sepa que fui yo y que lo haría otra vez.
Para tener enemigos hay un montón de gente. Corriente.

3 Comments:

Blogger estefania said...

dejando de lado el tema del "show en sí" de ese domingo..

comparto sin duda tus comentarios..
y sé que no somos los únicos.

a mi me da impotencia, por que siento que no puedo hacer nada contra las mega-productoras que solo quieren comer dinero, y que se aprovechan de seres como nosotros..
por que para nosotros, los de verdad, no es un tema de ir a "ser vistos" a un concierto o por que no hay nada más que hacer un domingo en la tarde..

es por la pasión, por que la sangre te pide ir a como dé lugar, por que la plata no vale lo que la gratificación, la experiencia no se compra y esos recuerdos te alimentan el alma después..

me da impotencia ver cómo han cambiado las cosas este último tiempo, y este año en particular..
que segregan la cancha.. y para mí la cancha es el alma de los conciertos.. es el mejor lugar para verlos.. un concierto en cancha es un verdadero concierto..
llegar antes, correr lo más rápido que puedas después que te cortan la entrada.. esperar eternas horas hasta que oscurezca y se prendan las luces.. sentir el sudor del resto, el olor, la vibración, moverte con la masa, empujar y ser empujado, y bajo la ley del más fuerte, sobrevivir un concierto pegado a la reja.. en fin.. son mil historias y sentimientos que los que hemos pasado por eso saben, y que, con el nuevo sistema se pierden.

poner sillas.. las productoras saben lo que pasa, saben que la gente se va a subir, pero les importa una raja.. y aunque hubiesemos querido sentarnos no se podía por que estaban ergonómicamente mal distribuidas

hay gente que simplemente no entiende cómo puedo gastar tanta plata en conciertos.. y no van a entender, por que para ellos no están hechos.

y, lamentablemente en este caso, las productoras tienen el poder, por que ellos ven el signo peso, pero a nosotros nos mueve el corazón.


un saludo desde el sur,

8:32 PM  
Blogger pablo rosenzvaig said...

por lo que quieras pero por lo que mas quieras no me pises los zapatos de piel ha sido entendido de la peor manera.
Por lo que quieras pero por lo que más quieras no me manches el dockers cantan las productoras.
gracias por tu comentario.

6:26 PM  
Blogger Gonzalo said...

Malditas productoras, vamos a rellenarles el agujero... de sillas

12:55 PM  

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